Ayer le decía a alguien que habemos quienes no sabemos tirar la toalla, aunque duela. Lo que llevó a esto fue su determinación ante sus sueños, pero al yo escribir esta primera frase, me refería, en su caso, a sus sueños y su trabajo, en el mío en cambio le daba un significado distinto, en mi caso me refería a no tirar la toalla con la vida, a no darme por vencida ante esta batalla constante, a elegir seguir viviendo a pesar de que queme y me haga llorar tanto como lo hago en este justo momento.
Cada quien tiene algo por lo cual seguir, que lo motiva a seguir intentando, peleando, trabajando, avanzando. En el caso de algunos son sus sueños, otros sus seres queridos, y en el de unos cuantos, como en el mío, es pura necedad, es ese espíritu guerrero que sinceramente no sé cómo se mantiene, cómo sigue y sigue y sigue.
Les juro que yo misma me sorprendo de lo mucho que he sido capaz de resistir, de como a pesar de mi alma, mi corazón, mi mente, mi cuerpo y mi espíritu estar agotados no desmayan y aunque lo hagan por instantes siempre vuelven a ponerme de pie. Se que todos hemos pasado por situaciones fuertes, momentos difíciles, de quiebre, momentos en los que quisiéramos que la tierra se abriera y nos tragara, momentos dónde desaparecer para siempre no nos parece tan mala idea.
Aquí no voy a desglosar todas mis penurias, ni pienso enumerar las una y mil veces que he sentido morir, las una y mil veces que la vida me ha mostrado su peor cara. Lo que haré aquí es felicitarme.
Quiero darme unas palmaditas en la espalda por ser quien soy, por dar lo que soy, por ser como soy y por tener tantos ovarios. Me felicito por no dejar que las cosas malas que me pasan me definan, por no dejar que la cruel realidad me aplaste.
No necesito demostrarle a nadie lo mucho que he sufrido y batallado a mis 20 años. Lo único que necesito es demostrarme a mí lo mucho que he aprendido y crecido.
No negaré que en muchas ocasiones la frustración se apodera de mí y me hace preguntarme porqué a mí, qué he hecho de malo. Pero gracias a Dios sé que si me tocó a mi es por algo, porque nada pasa porque sí.
Cuando estaba terminando el bachillerato era el momento para elegir que quería estudiar en la Universidad, era el momento de tomar una de las decisiones más difíciles y de alguna manera fundamentales de mi vida, porque eso que eligiera era a lo que me iba a dedicar, en lo que iba a trabajar, lo que me daría sustento, todo esto según las normas sociales, que en este momento me importan un carajo, pero bueno. Te dicen que tienes que estudiar algo que deje dinero, aunque no te guste, algo en lo que puedas conseguir trabajo rápido.
Es increíble como muchos se siguen rigiendo por las ideas arcaicas de un gran porcentaje de la sociedad que sobrepone lo económico por encima de la vocación… Yo fuí una de ellas, pero mi caso fue aún más complicado. Decidí estudiar contabilidad porque según me habían dicho había muchas oportunidades de trabajo en el mercado laboral y por la razón más estúpida y desacertada que he tomado, porque una amiga iba estudiar lo mismo en la misma universidad que yo, y así no estaría sóla.
La decisión que tomé muestra un grado tan alto de inseguridad, falta de autoconfianza y una personalidad adaptada a la de los demás que cuando hoy miro hacia atrás siento pena de mí misma, si, porque ese fue el momento en el que convertí en alguien sin personalidad propia, sin decisión, alguien con miedo al mundo, sin seguridad. Estudié 6 cuatrimestres de contabilidad, pensé que llegaría un punto en el que me gustaría, pero el sólo hecho de imaginarme sentada todo el día en una oficina con un montón de papeles y números por doquier ganando un salario miserable, haciendo algo que me disgustaba cada vez más, me causaba náuseas y un un sentimiento que me hacía sentir miserable.
Tenía dos grandes razones para no desertar- la primera, lo mucho que había trabajado mi mamá para pagarme esa carrera y la segunda, un miedo paralizante, miedo al futuro. Me desgastaba el tener que sentarme durante cuatro horas frente a una computadora a escuchar a un profesor, era una tortura para mí y lo era porque no me gustaba lo que estudiaba y esto hacia que sacara las mejores calificaciones porque esa siempre ha sido mi forma de ser, pero a la semana no quedaba rastro en mi mente de todo lo que había «aprendido», porque mi cerebro lo rechazaba, para él todo eso era basura que no valía la pena recordar.
Puede que la ansiedad y la depresión sean dos transtornos horribles que te van consumiendo, pero también es cierto que aparecen por una razón. Cuando estuve en mi momento más vulnerable cuando después de años de ocultar lo que me pasaba, no aguanté más y le conté a mi familia, ese fue el momento en que a pesar de lo mal que la estaba pasando, con dolores en todo el cuerpo, insomnio, náuseas, debilidad, miedo, tristeza, culpa, también fue el momento que ha marcado un antes y un después en mi vida, fué el momento en el que me dí cuenta que lo que me pasaba no era casualidad, sino una forma de mi mente, mi cuerpo y mi alma expresarme que tenía que hacer una alto, un alto a todo aquello que se robaba mi energía, y así lo hice, abandoné la carrera en enero de este año y lo más maravilloso fué que mi familia me apoyó completamente porque ellos sólo quieren mi felicidad.
Hoy sigo trabajando en mí y les juro que cada día es un reto, pero sigo y eso es lo importante. Ya descubrí la carrera que quiero estudiar, lo que estaría feliz de hacer durante toda mi vida; quiero ser una Ingeniera Agroforestal, porque ahí se combinan varias cosas que amo – la naturaleza, la tierra ( agricultura) y los bosques, las montañas. En septiembre inicio esta nueva aventura y quiero que sepan que nunca es tarde para hacer lo que amas, no existe un manual que te diga en qué tiempo debes hacer las cosas, no elijas por satisfacer a los demás, elige porque en tú corazón sabes que es lo correcto, que es lo que deseas y quieres.
Aunque este es el comienzo de todo lo que me falta por sanar, aprender, hacer y vivir, estoy orgullosa de todo lo que he logrado y a pesar de ser el año más difícil de mi vida, también ha sido el más gratificante porque he hecho cosas que nunca imaginé tener el valor de hacer. Este es el año en el que comenzó mi proceso de sanación, el año en el que no me estoy guardando nada, dónde estoy dejando ir lo que no me hace bien y dónde me estoy conociendo a mi misma. Este es el año en que me dí cuenta lo amada, fuerte, capaz, luchadora y guerrera que soy.
No ha sido y no es fácil, pero aquí estoy dando lo mejor de mí. Suelta lo que no te haga feliz y a quien o lo que te robe tu paz, no te apresures porque esto no es una carrera, y recuerda, está bien equivocarse para luego encontrar el camino correcto.
Esta fue la carta dejada por un joven que se suicidó ayer. Un joven que luchaba contra la depresión. Un joven quién pensó que el único camino para librarse del dolor que lo inundaba era acabando con su vida.
Justo ayer tomaba esta foto a una página de un libro de Cohelo, para guardar la siguiente frase:
– » Nadie puede juzgar. Cada uno sabe la dimensión del propio sufrimiento o la ausencia total de sentido de su vida».
Quizás algunos dirán que fue un cobarde por quitarse la vida, pero el único que conocía la magnitud de lo que sentía era él. El quitarse la vida es un acto de valientes al igual que lo es decidir seguir viviendo con este mounstro silencioso llamado depresión.
Sólo él sabía lo que cargaba a sus espaldas, lo que inundaba su pecho, lo que mataba su alma. Es más que evidente que era algo insoportable para él.
Cuando dice que la depresión es algo que te mata lentamente está en lo correcto. Te consume, consume tu espíritu y te hace pensar que no puedes, que la única opción es acabar con todo. Yo lo he tenido que vivir en carne propia, créanme que no han sido ni una ni dos las veces que he pensado en cortar el sufrimiento de raíz, desaparecer.
Escribí lo siguiente el día de mi cumpleaños número 20 y como ese escrito existen muchos más dónde expresaba mi desesperación…
El leer esto que escribí hace meses, me trae dolorosos recuerdos, pero también me demuestra que elegí la opción de luchar y aquí estoy, haciéndolo todos los días. Raelki eligió la opción de quitarse la vida y me duele, me duele porque él no es el único que ha elegido ese camino, son muchos que bajo la sombra de un dolor tan grande hacen lo mismo que él. Me duele que haya tenido que luchar en silencio porque yo lo hice durante más de 5 años y les puedo decir que es la cosa más horrible. Tener que llorar a escondidas, guardarte todo, verte a tí mismo como un estorbo, sentirte miserable y sólo.
Me duele que no se tome la salud mental tan enserio como la física, me duele que la depresión acabe con tantas vidas, me duele que las razones para quedarse no fueran suficientes. Me duele su madre, su novia, sus amigos.
Nadie merece sentirse de tal modo, nadie merece vivir así, nadie merece ser consumido. La depresión es real, es tan real que mata.
LA SALUD MENTAL ES IMPORTANTE, LA DEPRESIÓN ES REAL, NADIE SABE QUIEN PUEDE ESTAR LIBRANDO UNA BATALLA EN SILENCIO. RAELKI NO ES UN COBARDE, RAELKI ES UN SER CUYO ESPÍRITU SE ENCONTRABA TAN DESGASTADO QUE YA NO PODÍA MÁS.
NO JUZGUES, A VECES EL DECIDIR MORIR ES MAS FACIL QUE SEGUIR VIVIENDO, A VECES ES LA ÚNICA OPCIÓN QUE VEN ALGUNOS. A VECES LA VIDA DUELE TANTO QUE QUEMA.
Tú, que estás leyendo esto y estás pasando por una situación similar, entiendo tú pesar, entiendo tú dolor y te llevo en mi corazón. Quizás algunos no lo entenderán pero el vacío que te hace sentir este transtorno es simplemente devastador. Yo elegí seguir viviendo, hablar sobre lo que me sucede, luchar, intentar sanar, pero no todos son como yo, no todos tienen las fuerzas para continuar. La vida puede parecer una mierda cuando vivimos con depresión, pero creeme que vale la pena vivirla aunque a veces nos golpeé una y otra vez.
Busca ayuda, brinda ayuda, escucha, escuchate. Vivamos, hagámoslo por RAELKI, por todos los que como él ya no están aquí. El dolor no es eterno, aunque no lo creas el sufrimiento algún día cesará y te dejará descansar, la paz puede regresar a tú vida, hay personas que te aman y te apoyarán, no estás sólo y si así te sientes aquí estoy yo para tí, para ustedes.
Por tí, RAELKI, por tí, por mí y por miles y miles más, seguiré insistiendo, seguiré hablando, seguiré intentando, seguiré viviendo.
RECUERDA SIEMPRE, TÚ NO ERES LA DEPRESIÓN, LA ANSIEDAD… TÚ NO ERES LO QUE TE HIERE, LO QUE TE LASTIMA, LO QUE CARGAS EN TUS ESPALDAS. TÚ ERES LUZ, ERES VALIENTE, ERES FUERTE, ERES CAPAZ.
«Es frustrante como siempre me siento fuera de lugar, sin importar nada, sin importar que haya buena vibra, personas amables, es como si siempre desentonara. No sé cuándo llegará el punto en mi vida en el que me deje de sentir así, como un cactus en medio de hermosas flores.
No sé como mezclarme. Quizás no estoy hecha para esto, para convivir con los demás.Esto no se siente nada bien, en realidad es miserable. Es como si fuera un extraterrestre. Pensé que hoy me divertiría mucho, pero el nudo en mi garganta y las lágrimas que están a punto de brotar por mi rostro, me indican todo lo contrario».
Esto lo escribía el domingo, mientras me encontraba sentada junto a mi hermana, su novio, su suegro y varias personas más en una mesa redonda, decorada con un hermoso arreglo de flores que había visto elaborar cuando la noche anterior me encontraba ahí mismo junto a mi hermana, su suegra y muchas personas más ayudando a decorar la fiesta para una hermosa señora que estaba cumpliendo sus 80 años y había venido de Suiza para celebrar ese gran acontecimiento, acompaña de cientos de personas amadas y unos cuantos extraños que por vínculos externos nos colamos. Cuando escribía lo anterior mi mente me decía que iba a ser el peor día de la historia.
A mí me gusta bailar, me encanta – y por cierto, lo sé hacer muy bien, sé como moverme- y una de las cosas que me hacía sentir de esta manera era que al principio nadie estaba bailando y a eso sumen el hambre tan atroz que tenía, el período, unos mosquitos que se dieron un festín con mis pies, y en general los pensamientos negativos de una persona con ansiedad. Les juro que quería salir corriendo de allí.
Yo soy una Dominicana hasta la tambora, así que en el momento en que iniciaron a colocar unos merengues típicos que duran por lo menos 10 minutos y no exagero, fue el momento en que empecé a sentir la vibra, en ese momento – mi hermana es testigo-, no podía dejar de moverme en la silla. Les puedo decir que las primeras diez canciones las bailé sóla, sentada en mi silla, quejándome de que nadie que halaba a bailar.
Y así comienza la historia de como uno de los peores días – según mi negativa mente-, se convirtió en el mejor. Las cosas mejoraron aún más cuando por fin pudimos comer. Ya no podía aguantar más. Mientras comíamos yo observaba a mi alrededor y noté un pequeño vivero casero donde tenían una siembra de lirios rojos. Me emocioné muchísimo al haber hecho ese – para mi- gran desconocimiento porque iba a poder tomar fotos hermosas.
Luego de llenar el estómago le propuse a mi hermana entrar al vivero, aunque para mí desgracia estaba cerrado. Pero adivinen qué, a unos metros, cruzando un pequeño arroyo había una siembra de rosas blancas y yo como «monteadora» profesional y apasionada que soy y presumo ser, me fuí en busca de la aventura. Debo recalcar que mi vestimenta y sobre todo mi calzado no eran los adecuados en lo más mínimo para estar en ese lugar. Al caminar unos metros, en tacones, junto a mi hermana que traía tenis, nos topamos con el pequeño arroyo que nos separaba de aquel hermoso campo de rosas.
Cómo alguien impulsiva y despreocupada en situaciones que conllevan andar por el monte, decidí apresuradamente, quitarme las zapatillas y meterme al agua; nada evitaría que llegara del otro lado. Así lo hice, pero había un problema, mi hermana no tan diestra en estas cuestiones que implican la naturaleza, no sabía como, ni tenía manera de saltar al otro lado. Afortunadamente su novio llegó al rescate y mientras yo, con tacones en mano y los pies llenos de tierra trataba de quitar un poco la mugre de ellos para poder volver a colocarme los tacones, los chicos encontraron la forma de llegar al otro lado.
Nuestro objetivo era claro, tomarnos unas hermosas fotos que valieran la pena las horas de arreglo. Estaba un poco nublado, por lo que las fotos no saldrían muy bien, pero como si se tratase de un milagro, unos rayos de sol aparecieron en ese preciso momento y entre miles de mosquitos y un fondo hermoso pudimos tomarnos nuestras fotos.
Hubieron retos en el camino Pero se logró ✨
Al volver a la fiesta, la pista de baile ya estaba llena y mi deseo por bailar era cada vez mayor. Para no hacerles el cuento largo, el suegro de mi hermana fue el primer afortunado en bailar conmigo y el resto es historia. Terminé descalza en la pista, con las piernas flojas, sudada, pero muy feliz.
Y déjenme decirles que lo mejor estaba por venir. Al finalizar todo, teníamos planeado ir al Cierre del Festival de la Cosecha, que contaría con la presencia de Ell Torito. Cómo Señora en boda de pueblo, agarré mi centro de mesa y como pude , pues mis piernas aún no se recuperaban , llegué a la guagua y cambié de calzado. Convenientemente había llevado unos tenis.
Partimos del lugar de la fiesta y en una hora llegamos al Festival, El Torito ya estaba cantando. Nos colamos como pudimos entre la gente y el rato que pasamos ahí fue maravilloso, las canté y bailé todas. Les puedo asegurar que nadie bailó más que yo.
Al final comprobé una vez más que las cosas no siempre irán como querramos que vayan, pero nuestra actitud es la que cuenta. Al final sólo fuí yo y todo salió fantástico. Cero posees ( sólo para las fotos), cero autosabotaje, sólo
una chica felíz, sonriente y entregada. De qué me lo gocé, me lo gocé. Mis piernas no terminaron de la mejor manera, pero nadie me quita lo bailao’.
P.D: De seguro debo andar en varios vídeos por ahí, de gente en el festival HHAHAHAHAHA. Lady la bailadora.
P.D2: Me ven así, disque musiquita en inglés, jazz, soul… Pero lo mío, lo mío es el merengue y de ñapa, la bachata, salsa, perico ripiao…
En este preciso momento – y voy a ser lo más sincera posible – Soy más mocos que gente, la gripe se acordó de visitarme y no está siendo nada gentil, pero aunque siento que mi cabeza estallará, mi garganta duele y no puedo respirar por la nariz, nada de eso importa, lo único que me importa de hoy, es que fue mi primer día de trabajo, mi primer día de trabajo en toda mi vida, un trabajo retribuido. Un trabajo que me encanta. Me encanta ver la felicidad de los clientes al ver las fotos capturadas por Luifeiii, dar sugerencias e ideas, la creatividad y detenerme y observar a las personas soltarse, ser ellas mismas, reírse a carcajadas, posar sin miedo, como si sólo fueran ellas y la cámara.
No sé si será algo fijo, no sé si sólo fue algo de un día, no sé nada de eso, lo único que sé es que a pesar del malestar me lo gocé, me dí cuenta una vez mas de lo mucho que me gusta la fotografía, y así sea ayudando al fotógrafo, a los clientes, organizando, me encanta vivir cada proceso. La magia que existe en esto está en capturar cosas que van más allá de una simple imágen.
El ver hoy como esas chicas se sentían tan hermosas, como a pesar de la pena de algunas, su carita cambiaba totalmente cuando veían sus fotos, cuando veían su belleza capturada en la cámara. Tuve la oportunidad de decirles a muchas de las chicas lo hermosas que son, invitarlas a sonreír, hacerlas reír, animar a una de ellas a cultivar su confianza porque la belleza y dulce personalidad ya la tenía, halagar su maquillaje, vestimenta, sonrisa.
No fué simplemente un día de fotos, fue una oportunidad para hacer reír y reír, infundir confianza e inspirarme con la confianza de los demás, hablar y conocer nueva gente, ver la alegría en la cara de algunas madres, el apoyo entre las chicas, la amistad. Hoy además de disfrutar de la fotografía, hice una de mis cosas favoritas, observar y analizar, para ver, ver más allá.
Cómo dije no sé si se volverá a repetir, (espero que sí), pero igual estoy feliz y agradecida por el día de hoy.
Les ha pasado que llega un determinado momento en el que reúnen todo el valor que no tenían para hacer algo, se sienten capaces de todo y lo hacen, se lanzan; yo les llamo MOMENTOS DE ILUMINACIÓN, momentos en los que eres tú sin reservas y por un momento piensas sólo en tí, en lo que tú quieres y sientes.
Empecé a tener estos momentos hace poco. Son instantes en los que digo todo lo que tengo que decir, no me guardo nada, momentos en los que me confieso, y le digo a los demás todo lo lindo que veo en ellos y me alegra que son cada vez más frecuentes, me alegra porque ahí es cuando sale la verdadera yo, por completo, se los juro. Debo confesar que el primer momento de iluminación que tuve fue súper repentino e inesperado y al final me sentí muy orgullosa porque hice algo que nunca había hecho y nunca imaginé atreverme a hacer.
Luego de ese primer instante de liberación tuve unos cuantos que no salieron de la mejor manera porque surgieron con personas que al parecer las honestidad absoluta les da miedo y se ponen a la defensiva adoptando actitudes inesperadas, fuera de todo lo que creías que era esa personas. Esas experiencias han sido algo chocantes pero no me han logrado parar, no han logrado que deje de expresarme, saben el porqué, porque no dejo que ese tipo de personas que le temen a la verdad tengan control sobre mí, de ninguna manera.
El poder decir un cumplido, expresar cariño, confesarle a alguien lo mucho que te gusta, ir por lo que quieres, sin miedo, o bien también poner a alguien que se lo merezca en su lugar, no tiene precio y me encanta cuando lo hago, sin una pisca de temor, pero sí con un sentimiento gratificante y de orgullo en el corazón.
Los momentos de iluminación que he tenido me han enseñado tanto y me han permitido lograr y hacer tanto, lo que me hace agradecer a la vida por ellos. Para algunos puede ser algo insignificante, pero para mí que siempre viví encerrada en mi misma, significa el mundo y un chin más.
Cuando lo analizo y me doy cuenta que he confesado mi atracción o gusto hacia alguien mirándolo a los ojos, con una confianza tan grande que me brota por los poros, me río, me río a carcajadas, lo hago porque es una locura, para mí lo es. Todo esto demuestra que lo que para unos es una simple acción, algo normal, para otros es algo increíble y gratificante porque son logros, son prueba de luchas internas.
Por último tengo que decir que yo aprecio aún más esos momentos porque muestran un avance increíble en mí. Los aprecio con toda el alma, porque muestran a un ser humano que está evolucionando, abriéndose al mundo, perdiendo miedo y ganando confianza.
¡QUE VIVAN LOS MOMENTOS DE ILUMINACIÓN!
P.D: Las primeras veces no me fue muy bien , me hicieron a un lado y hasta me mandaron a la friendzone, bueno ni ahí, porque no somos amigos HAHHAHHA, pero eso no importa, lo único que importa es que lo hice, allá ellos con sus traumas sin resolver HAHHAHHA, nah, mentira.
Como lo he expresado antes, amo la naturaleza en todas sus formas y debo confesar que aunque los días soleados son maravillosos y que una de mis cosas favoritas es calentarme abajo los cálidos rayos del sol de la mañana, los días lluviosos son especiales, el sólo hecho de oír la lluvia callendo sobre el zinc, mientras estás acurrucado en tu cama, no tiene precio. No hay mejor canción para relajarse y hechar una «pavita «.
Si bien todo lo que acabo de decir es maravilloso, no lo es tanto el hecho de que la lluvia venga acompañada de dos fenómenos que realmente no son de mi agrado en lo absoluto y los cuales me causan cierto grado de miedo; me estoy refiriendo a los relámpagos y los truenos y aunque el primero sirve como una especie de aviso para el segundo, es el que más detesto. El simple hecho de ver esa luz blanca en el cielo me da pavor porque es la antesala de un ruido estruendoso que por lo menos yo, estaría feliz de que no se produjera.
Sé que sueno algo incoherente en lo que escribo, pero es así, amo la lluvia pero no lo que trae consigo y si nos ponemos a pensar eso pasa con muchísimas cosas en esta vida, como por ejemplo querer tener éxito pero no estar dispuesto a trabajar, esforzarte y hacer lo necesario para ello. Muchas veces lo que nos gusta tiene cosas que nos disgustan, lo que me hace preguntar: ¿Realmente me gusta «eso»?, ¿El no aceptar «eso» del todo significa que en realidad no me gusta?. También está el ejemplo de una persona que «ama» a otra, pero no le gusta como se viste, su manera de expresarse, su risa estruendosa, entonces te preguntas ¿La o lo amas pero no aceptas cosas que son parte de él o ella?, ¿Es eso realmente amar?, ¿El amar conlleva aceptar cosas que no nos gustan en la otra persona? O ¿Debemos intentar cambiar eso que no nos gusta porque no podemos vivir con ello, y aquello que nos gusta al parecer no es suficiente?
Por el momento lo único que puedo decir es que la lluvia puede traer cientos de relámpagos y truenos, pero eso no disminuye mi amor por ella, porque la paz que me genera y ese olor a tierra mojada significan mucho más para mí y no los cambiaría por nada, y aquello que trae consigo y no es de mi entero agrado, no se compara en nada con lo que me gusta de ella. Si lo que te gusta de algo no es suficiente y es superado por aquello que rechazas, pues quizás, realmente no te gusta en lo absoluto. Piénsalo.
Cada día me convenzo más de que hay personas que sin saberlo, sin siquiera buscarlo o imaginarlo nos hacen bien, son como un bálsamo para los dolores del alma. Son seres que nos sacan una sonrisa o incluso lágrimas de alegría o nos dan un reconfortante abrazo que para algunos de nosotros vale más que cualquier tesoro.Seres capaces de tan sólo con unas pocas palabras nos inspiran y empujan, y esto puede pasar aún en la distancia, sin necesidad de estar cara a cara, sin necesidad de tocarnos, sin necesidad de mirarnos a los ojos, porque aún estando lejos los sentimos cerca.
Ellas y ellos
Lo he experimentado en carne propia las últimas semanas; primero con dos niñas hermosas por las cuales tengo un cariño especial e inmenso, el cual es recíproco,y lo sé porque ellas me lo demuestran en cada ocasión que tienen la oportunidad. Son unas niñas encantadoras cuya emoción al verme se siente como brisa fresca que trae paz al corazón.
Me hacen reirReir
Tan sólo pasar un ratito con ellas me da años de vida. Me hacen tanto bien sin ni siquiera buscarlo, el amor que me demuestran es puro y bueno, desinteresado y tan maravilloso, un amor que sólo pueden transmitir seres inocentes y llenos de pureza, personitas especiales.
Reir
Estás últimas semanas que me han permitido experimentar este fenómeno increíble, han sido semanas realmente duras en cuanto a mi Salud Mental, con episodios que me hacen sentir extremadamente cansada, ansiosa, desesperada y más que nada solitaria. Hace unas noches intentando contrarrestar un sentimiento horrible que inundaba mi pecho hice una de las cosas que suelo hacer cuando me siento así: escuchar comedía. Desde hace años el escuchar comedía me ha ayudado a sobrellevar mis trastornos. Recuerdo que esa noche me sentía como la m$#@a y decidí poner en Youtube un programa, dónde cuatro (4) talentosos jóvenes se sientan a hablar todos los disparates del mundo, disparates que me hacen doblar de la risa, y quehacenque mi papá y mi hermana me vean raro, porque realmente cuando me río no soy nada silenciosa o sutil, no me río como una linda señorita, más bien como alguien que podrían pensar acaba de salir de un manicomio. Coloqué un vídeo en el que hablaban de las mascotas y en el cual participaba otro comediante que me encanta, C. Cordero, y debo confesar que mis lágrimas se convirtieron en grandes carcajadas, me reí tanto que me dolió el estómago y fué ahí cuando confirmé como un grupo de personas que ni siquiera conoces pueden ayudarte en los momentos más difíciles por medio de su trabajo, sin siquiera imaginarlo. Siempre me ha encantado la comedia y es que quienes se dedican a esto son seres humanos igual que nosotros, con problemas y días malos, y aún así se paran en un escenario frente a un micrófono o en televisión o radio y hacen lo que mejor saben hacer, hacernos reír hasta más no poder.
reir
Mi comediante favorito fue y será Robin Williams, un hombre con un don magnífico que aún luchando contra sus propios demonios siempre mostraba su mejor cara, siempre hacia su mejor actuación, siempre buscaba que los demás se sintieran bien. Al final él no pudo seguir, pero dejó un legado de alegría, felicidad y amor que siempre permanecerá y se mantendrá a través del tiempo.
El gran y único Robin Williams💛
Bueno, hice un pequeño paréntesis, pero continuando con lo anterior,no me pude contener y se lo expresé a uno de ellos, a uno de los 4 (cuatro chicos), le dije lo mucho que me habían ayudado y lo siguen haciendo, y no saben la alegría que me dió hacerles saber que con lo que hacen ayudan en sobremanera a aquellos que por alguna u otra razón no la están pasando muy bien. No saben cuánto me alegró.
Y reír un chin más
De verdad que les agradezco a todas esas personas que sin saberlo me ayudan y ayudan a otros muchos a sentirme un poco mejor y sobrepasar las tormentas que muchos tenemos que atravesar, algunos con más frecuencia que otros.Por ellos sigo confiando en que hay gente buena en este mundo, seres de luz maravillosos que de manera tan sincera y desprendida nos reconfortan y ayudan a ver lo bonito de la vida .
Lo que hacen personas como ellos puede causar una diferencia abismal en el estado de ánimo de una persona e incluso pueden llegar a prevenir ciertas situaciones de las cuales no voy a hablar en este momento.Grácias, gracias, gracias. Gracias a ustedes y a muchas personas más sigo aquí, guerriandola.Gracias por ser héroes sin capa, pero con mucho corazón.
No sé ni por dónde empezar. Bueno, escribo esto sentada en una de las sillas de nuestro pequeño comedor, intentando respirar profundo para que las lágrimas no empiecen a salir como una cascada, intentando calmar esta aflicción que siento en mi pecho. Aunque no lo doy a demostrar, soy una persona sumamente sensible, demasiado diría yo.
Estoy organizando las ideas en mi cabeza e intentando dejar la pésima costumbre de sentirme culpable por defender aquello en lo que creo y perder mi energía al enfrascarme en discusiones sin sentido,donde yo defiendo un punto y la otra persona defiende uno totalmente diferente , pero también entiendo que los demás están en su total derecho de defender sus ideas, al igual que yo. Ya no me quedan fuerzas para seguir con eso y si continuara estaría atentando contra mi propio bienestar; bienestar por el cual estoy luchando tanto. No seguiré tratando de demostrar mi punto a gente que no logra ver más allá, gente que no logra analizar y comprender cosas que en esta época todos deberíamos entender.
Papio
Siempre nos encontraremos en el camino con personas que nos amarán o nos odiaran, personas que se concentrarán en ver lo bueno de nosotros y otros que voltearan la cara he intentarán exponer nuestros defectos, esto como si no fueramos seres humanos. Una vez me encontré con alguien que me dijo que me tenía en un lugar especial y al preguntarle cuál era ese lugar me respondió lo siguiente: -«te tengo en el lugar de aquellos que valen la pena», eso realmente me tocó porque han Sido muchas las personas que me han hecho sentir que no valgo nada, incluso yo misma lo he hecho, me lo he hecho.
En otra ocasión me encontré con uno que me dijo que nunca había conocido a alguien como yo y luego terminó juzgando mi forma de ser, diciéndome lo que de mí no le agradaba. Yo decido quedarme con el primero, porque ese es mi tipo de gente.
Mi tipo de gente es aquella que puede ver a través de mis defectos y aceptarme con ellos, gente que al contarle todo lo que he batallado todos estos años no me vienen con la típica frase – » pon de tú parte», porque saben que estoy dando todo de mí y que me ofrecen su apoyo incondicional. Mi gente especial me abraza desde la distancia, aceptan mi rareza y me hacen sentir especial, es gente que entiende que la salud mental es importante y que cuando desaparezco es porque necesito mi espacio, gente que me ama más de lo que yo podría imaginar.
Mi tipo de gente no es gente común, es gente con defectos, al igual que todos, pero cuyas cualidades destacan un millón de veces más, sesgando esas cositas no tan buenas. Mi tipo de gente es gente sensible, que pide perdón cuando fallan y aceptan las disculpas de quién les falla, gente con limitaciones que no los detienen, gente con un gran corazón y un alma limpia y bondadosa.
Ese es mi tipo de gente porque yo soy ese tipo de gente. A tí que me hiciste sentir alguien que no era déjame decirte que yo si ví cosas buenas en tí; alguien trabajador, entregado a lo que hace porque lo hace con pasión, alguien amable con su círculo, dispuesto a ayudar, y con eso me quedo, me quedo con eso porque si lo único que viera fuesen tus defectos creeme que mi alma guardaría rencor contra tí, pero no es así, yo no soy así.
Te haré caso, me seguiré rodeando de gente especial y así quizás deje de permitir que los demás me ataquen sin conocer mi interior. Seguiré llenando mi alma de cosas positivas, abriendo mi mente, seguiré concientizando sobre la salud mental y demostrando que yo soy más que mis trastornos. Yo si veo lo bueno, te invito a que hagas lo mismo.