Carta a un alma en sanación.

El tiempo es tan relativo, puede parecer muy corto cuando estás haciendo algo que te gusta, estás pasando momentos de calidad con tú familia, abrazas a la persona que amas o simplemente lo miras a los ojos; y puede pasar lento cuando por x o y razón haces algo que no te gusta, cuando estás esperando un mensaje o llamada de alguien, cuando la vida se pone difícil.. Un minuto puede parecer una hora cuando estás solo contigo mismo, encerrado en tú cabeza, tus pensamientos, sintiendo como tú espíritu es exprimido por los sentimientos más desgastantes, sentimientos que están ahí constantemente, que son como tú sombra, siempre contigo.

Creo ciegamente que hay algo dentro de nosotros que nos hace ser quienes somos, nos hace sentir, algo que no se puede ver pero no significa que no sea real, el complemento perfecto de nuestro cuerpo físico… yo la imagino colorida y audaz, pero diferente en cada ser humano, con dones: el alma, el hermoso principio que da VIDA.

Speculum animae meae

Yo sé que para ti, pequeña alma afligida, el tiempo ha pasado muy despacio, demasiado, por lo que cada golpe de la vida, cada palabra o acto hiriente, decepción, pena, angustia o desilusión han dolido un millón de veces más, ya que todo parece ir en cámara lenta y a cada minuto que respiras duele, duele profundamente. Yo sé que debí protegerte y cuidarte, sé que te hice daño y dejé que te lastimaran y sé qué sí hacía eso contigo, lo hubiese estado haciendo conmigo porque tú eres lo que me hace ser Yo. Te pido perdón por dejar que tú luz se apagara, dejarte en la obscuridad, por no asegurarme de que tú estuvieras bien, pacífica, estable, amada.

Quiero decirte que no hay nada malo contigo, que esas grietas que tienes sanarán, no será hoy ni mañana, quizás tarde mucho tiempo, pero sanarán. Eres gigante, bondadosa, noble, entregada y brillante, tienes que saberlo, aunque yo aún no me permito reconocerlo y aceptarlo, así es, y ten la seguridad de que es totalmente cierto. Eres valiente, fuerte empática y desprendida, por eso aún con tantas cicatrices abiertas, sin sanar, sigues luchando, dando lo mejor de ti.
Estoy tan orgullosa de ti. No importa lo que la gente te haga, que te traicionen, te alejen o te ignoren, tú sigues pura aunque eso te duela, no albercas rencores y eso te hace única y especial.

Mereces ser intensamente feliz, comprendida y amada, mereces sonreír más a menudo, a través de mis ojos, mereces un amor bonito y sobre todo paz. No desesperes, por favor, has librado un millón de batallas y te encuentras en la más importante de tú vida: la sanación.
Sé que hay altas y bajas, días en los que crees que puedes con todo y otros en los que no puedes ni siquiera contigo misma, pero es parte del camino. Cuando quieras llorar hazlo, ese llanto nos alivianará un poco.
Yo soy tú, tú eres yo… Siento lo que sientes y sientes lo que siento. Gracias por hacerme quién soy, aún hecha pedazos, aún con miedo y dolor. Gracias alma bonita.

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