PERDÓN.

Cómo seres humanos fallamos, una y otra vez, lastimamos a los demás y de paso nos lastimamos a nosotros mismos. Cometer errores es lo mas normal del mundo, pero hacerlo y no reconocerlo habla de una mente cuadrada y un corazón duro.

El reconocer cuando hacemos algo mal nos ayuda a no repetir esa acción, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y a darnos cuenta que lo que hacemos puede herir a otros. Lo que hacemos puede traer consecuencias, puede dañar relaciones, causar dolor, puede volvernos seres sin empatía y sin capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, seres orgullosos cuya única «verdad» que aceptan es la suya.

Con el tiempo he aprendido que pedir perdón, que una disculpa sincera no cuesta nada y puede significarlo todo. Cuando nos arrepentimos sinceramente estamos reconociendo que aquello que hicimos es algo que no nos representa como personas y por eso buscamos la forma de repararlo.

Quizás no podamos reparar todo con una disculpa, pero si podemos dejarle en claro a la otra persona o a nosotros mismos que lo estamos intentando y nos duele nuestro mal accionar. Con una disculpa podemos admitir y corregir.

Empecemos a reconocer, a discernir, a corregir y a sentir lo que el otro siente cuando lo lastimamos. Empecemos a dejar la «vergüenza», porque el pedir perdón nos hace más humanos,mas empáticos y menos orgullosos.

Hay ocasiones en las que tenemos que pedirnos perdón a nosotros mismos porque permitimos que nos lastimaran o porque nosotros mismos nos lastimamos al decirnos palabras hirientes, al no cuidarnos, al poner a los demás siempre primero que nosotros, al dar y dar sin recibir nada a cambio o recibir muy poco durante mucho tiempo.

El disculpar está en manos de la otra persona, si siente que lo que expresamos es sincero, si mira nuestros ojos o tan sólo escucha nuestra voz y percibe ese sentimiento de culpa y esas notas de verdadero arrepentimiento, es muy probable que tu perdón sea concedido. Así que empecemos a practicar el arte del arrepentimiento y pedir disculpas cuando sea necesario, porque es algo que liberará tu alma y también el alma de la otra persona.

Piensa bien lo que harás antes de hacerlo, no actúes por impulso, la frustración nos es buena consejera. Como ser humano pensante, empático y conciente hoy pido perdón a quien haya lastimado con mi accionar, yo no soy los errores que he cometido, sólo soy un ser humano común y corriente, cómo tú.

P.D: EMPIEZA A PRACTICARLO, NO SÓLO EL PEDIR DISCULPAS, TAMBIEN EL PERDONAR.

P.D2: SABRÁS QUE UNA DISCULPA ES SINCERA CUANDO NO TIENES QUE PEDIRLA, CUANDO LA OTRA PERSONA SE DA CUENTA SOLA DEL DAÑO QUE TE HIZO O DE LA HERIDO QUE CAUSÓ.

FACINGLIFE 💛

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