Escribir, llorar y hablar.

Descargué una nueva aplicación para escribir, mi nuevo hobby, el cual surgió de manera súbita, sin esperarlo. Surgió por la necesidad de poder desahogarme, poder sacar todo aquello que me ahoga de algún modo, que tengo que cargar en mi pecho; nació para poder plasmar en papel aquello que se me hace difícil expresar oralmente.

Es raro porque hasta hace un año atrás el expresar mis sentimientos a través de la escritura era algo prácticamente imposible, bueno, expresar mis sentimientos en general mediante cualquier método o forma de comunicación era bastante difícil, era como si dentro de mí algo me decía que mis problemas debía guardarlos para mí, porque todos estaban muy ocupados juzgandome erróneamente como para darse cuenta que mi alma moría cada día un poco más; moría de tristeza, desesperación, soledad, ansiedad, desespero y dolor. Simplemente las palabras no fluían, no salían y todo era tan confuso dentro de mi cerebro que no podía organizar una sola idea de forma lógica o que resultase al menos entendible y consisa. Era un infierno no poder sacar de ninguna manera posible, excepto el llanto, lo que debilitaba mi espíritu y me estaba transformando en un ser gris, cuyo único consuelo era dormir para no pensar, dormir para no sentir.

Inicié a escribir lo que sentía cuando mi ansiedad decidió salir tan fuerte como un tornado, desorganizando y complicando las cosas más de lo que ya estaban. Son muchos los escritores donde plasmo mi clamor desesperado por paz, por entendimiento y compañía; un clamor desgarrador de una persona cuya vida no era vida.

De esos dolorosos escritos pasé a escribir sobre temas random que me venían a la cabeza. Sólo tomaba el celular y mis dedos empezaban a escribir como locos, las palabras e ideas fluían de forma tan natural que podía escribir hasta 3 hojas en 20 minutos.

Creo que esa fluidez llegó cuando al fin saqué todo lo que me atormentaba, hablé, lloré, me desahogué, maldije y volví a llorar una y otra vez, tantas veces que son más de las que puedo recordar. Acogí la escritura como mi forma predilecta de «limpieza emocional»… Limpieza emocial porque no quedaba una palabra, un sentimiento, una frase por escribir. Cuando lo hago sale todo a borbotones, sin sensuras, sin términos medios, sin miedo, sólo con un deseo descomunal por limpiarme, deshacerme de todo que ha llegado a lastimarme y todo lo que aún me lastima.

Confieso que el llanto es mi forma de sentir mi alma un poco más ligera y despejada porque aprovecho para llorar hasta por lo que no he dicho y me he arrepentido. Cuando lloro lo hago con todo de mí, lo hago y por mis ojos salen enojos, tristezas, dolores, decepciones, culpas en formas de lágrimas. He llorado tanto que a veces me pregunto si alguien más habrá llorado más que yo.

Ahora tambien hablo, de mi boca salen cosas que nunca dije y otras que nunca pensé decir. Mi lengua se desata y cuando sucede es difícil controlarlo porque yo no soy de las que se quedan calladas ante las estupideces humanas que lastiman almas buenas, almas puras, no soy de las que se quedan calladas ante seres carentes de empatía y ricos de egocentrismo, ego e ignorancia.

Mis dedos sobre el papel o el teclado, mis lágrimas y las palabras que salen de mi boca como misiles, son mi forma de mantener mi pecho despejado, libre de presiones y mi garganta libre de nudos. Lo que escribo y les comparto es fruto de un largo y doloroso proceso de autoconocimiento, un proceso que sólo es el inicio del largo camino que aún me toca recorrer. Esta es mi manera de compartir al mundo quien realmente soy.

@constanza121298 – FACING LIFE💛

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