LA ANSIEDAD VINO A VISITARME.


En este preciso momento estoy experimentando una crisis de ansiedad que vino a mí de manera repentina y sin esperarlo, como si de una broma de mal gusto se tratase, pero no, no es así, y eso es lo más frustrante. Esto es la realidad.

Esta es la realidad que he tenido que vivir por más tiempo del que soy capaz de recordar, porque ha sido tanto, que ya podría decir que es parte de mi vida. Quiero aclarar que el  hecho de que sea parte de mi vida no significa que yo soy la ansiedad, muy al contrario, es una especie de monstruo con doble personalidad; un lado bueno y uno malo.

El lado bueno se presenta ante el hecho de que esta surge cuando hay algo que no está bien en tu vida y necesitas eliminarlo, trabajarlo o cambiarlo. Es una especie de señal que te alerta cuando hay algo que no debería estar ahí o ser así.

El lado malo es una pesadilla. Síntomas físicos e incluso dolorosos extremos. Somatización, pánico, desesperación. Se siente como si tu mente te consumiera de manera lenta, pero dolorosa.

Hoy han pasado cosas que me han desequilibrado, cosas que me han llevado a sobre pensar y «sobre sentir». He estado todo el día muy frustrada por situaciones que se escurren de mis manos y que no puedo mantener bajo control. Hoy han sucedido cosas que me han enseñado dónde y con quién sí y dónde y con quien no.

A pesar de haberme dado cuenta de que debo priorizarme, ponerme, cuidarme y armarme primero, la ansiedad vino de manera rápida y escurridiza, y se alojó en mi pecho, quitándome el aire y poniendo  mi mente dentro de un atemorizante círculo de negatividad. Mi respiración está pesada y mi corazón da vuelcos que me impiden conciliar el sueño.

Lo que hay aquí es una relación amor-odio, dónde agradezco que esto haya llegado para hacerme ver la miserable vida que estaba llevando, y dónde me enojo y frustro por lo mal que me hace sentir. Siempre he tenido miedo a ahogarme y resulta que esa es una de las principales sensaciones que experimento con la ansiedad. Es algo aterrador.

Estoy consciente de que no debo dejar que los problemas exteriores me afecten a tal grado que no pueda controlar la forma en que me siento y pienso. La ansiedad es más una amiga que una enemiga. Sé que hoy esta surgió para enviarme el siguiente mensaje: – «No dejes de que nada ni nadie te robe tu paz. No permitas que te afecten aquellas cosas que no puedes controlar. Lo que haces, lo haces por una razón, no es tú culpa cómo vayan a reaccionar los demás. La persona correcta no te dejaría ir así de fácil»-.

P.D. Sentir morir es una suerte de catarsis dónde te das cuenta lo mucho que te importa la vida. La ansiedad no es tu enemiga, más bien es tu aliada, una aliada que intenta hacerte abrir los ojos para que puedas darte cuenta de que hay algo que debes cambiar por ahí.

Franselis – FACING LIFE ✨💛

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