
Hace varios ayeres mi vida se basaba en una mentira, una mentira tan bien elaborada y duradera que a momentos parecía verdad, una mentira que me acribillaba por dentro, una mentira que buscaba mantener a los demás seremos y en paz mientras yo me sentía en guerra conmigo misma, dentro de una tormenta interminable, una tormenta de dolor y desesperación.
Hoy, ya no finjo más, hoy decido ser libre de toda falsedad. Cuando esté bien lo escucharás de mis labios sin titubear, y cuando me sienta en un hoyo oscuro haré lo mismo.
Ya me harté de fingir para preservar la paz de los demás. Hoy elijo preservar mi paz. Hoy me elijo a mi, con mis luces y mis sombras, con todas las heridas que me han hecho quién soy hoy, los llantos, las sonrisas y carcajadas causadas por chistes que no le hacen gracia a nadie más que a mí, con mi mal humor y mi humor negro y sarcástico, con mi sensibilidad y empatía. Hoy me elijo total y completamente.
Estoy segura de quienes también me eligen día a día, como soy, y sé quiénes se reusan a hacerlo porque prefieren vivir una falsa realidad donde según ellos todo es perfecto. Yo también acepto a todos aquellos que han decidido dejar de fingir, que aceptan su realidad y trabajan para mejorarla, pero sin mentiras, sólo con la verdad absoluta.